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TEMAS IMPORTANTES

Felicidades Para Esta 2da Mitad Del Año!!!

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Saludos!!!
Acaba de pasar la primera mitad del año…
Espero que hayas podido alcanzar tus metas y objetivos, pero sobre todo que la Paz y el Amor hayan brillado…
En todo caso… te deseo que esta segunda mitad que empieza llene tus expectativas… con Dios y la Virgen…

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Navidad es un sueño de Amor y Paz hecho realidad…


Deseos Por Navidad…

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El Señor de los Milagros…

Saludos!!!

Estamos surcando la segunda tercera parte del mes de Octubre… y, en este mes, Jesucristo nuestro Señor es venerado en Perú como “El Señor de los Milagros”… Su culto abarca todo el mes, en el que en diferentes fechas la imagen recorre las calles, terminando el 28 en la sede central, Lima. En el lienzo aparece Jesús crucificado. Sobre la cruz, el Espíritu Santo y el Padre. A la derecha del Señor, Su Santísima madre con su corazón traspasado por una lanza de dolor y Su derecha, el fiel Apóstol San Juan. Además de su hermosura, el lienzo es una maravillosa representación de las verdades de nuestra fe.

Cada año las multitudes de todas las razas y condiciones sociales celebran juntas la procesión del Señor de los Milagros, no solo en Perú sino en donde quiera que se encuentren comunidades peruanas. Las calles se visten de morado para celebrar al Señor que tanto nos ama que se entregó en la cruz por nosotros. En la procesión nos unimos a La Virgen Madre y a San Juan con dolor pero con profunda gratitud y alegría por la salvación y la vida nueva otorgada por El Señor. Ése es el mayor de los milagros.

Se le llama también el “Cristo Moreno” y el “Cristo de Pachacamilla”

Con Dios Hijo… que tu camino esté sembrado de paz y amor.

Historia del Señor de los Milagros

La procesión del Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla o Cristo Moreno, recorre las calles limeñas todos los años en el mes de Octubre desde 1687, trayendo consigo bendiciones de unión, esperanza, fervor católico y tradición. En el mes de Octubre la imagen del Cristo crucificado mueve a millones de fieles en procesión. Los fervientes devotos vestidos de morado tratando de emular a las hermanas nazarenas, llevando detentes como símbolo de adhesión y devoción al Señor.

Cuenta la historia que a mediados del siglo XVII un humilde mulato pintó al Cristo crucificado en un paño de muro, dentro del muladar de Pachacamilla, una zona donde los negros angolanos se agruparon viviendo en una pobreza absoluta.

El 13 de Noviembre de 1655, a las 2:45 de la tarde se produjo un terrible terremoto en Lima y El Callao, derrumbando Iglesias, sepultando mansiones dejando miles de muertos y damnificados.

Todas las paredes de la cofradía se vinieron abajo, excepto el débil muro de adobe en el cual se encontraba pintada la imagen de Jesús. La imagen quedó intacta, sin ningún resquebrajamiento.

La imagen atrajo gran cantidad de adoradores, que con sus cánticos y bailes semi paganos escandalizaban a las autoridades políticas y religiosas, el Virrey ordenó la destrucción de la imagen. Al subir un pintor la escalera para borrarla, empezó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido de inmediato para proseguir con su labor. Luego intentó nuevamente subir pero fue tanta la impresión causada que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar sin culminar con la tarea encomendada.

Un segundo hombre, un soldado de Balcázar, de ánimo más templado, subió pero bajó rápidamente, explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen vio que se ponía más bella y que la corona se tornaba verde; por esa razón no cumplió la orden dada. Ante la insistencia de las autoridades por desaparecer la imagen, la gente manifestó su disgusto y comenzó a protestar con airadas voces y actitudes amenazantes que obligaron a retirarse a la comitiva. La orden fue revocada y se acordó que en ese lugar se rindiera veneración a la poderosa imagen.

El 20 de Octubre de 1687 un maremoto arrasó con el Callao y parte de Lima y derribó la capilla que se había levantado en honor a la imagen de Cristo. Quedando solo en pie la pared de adobe con la imagen del Cristo Crucificado. De esta forma fue admitido por la Iglesia y se consagró su culto.

Una copia al óleo de la imagen fue confeccionada y fue llevada en procesión por las calles de Lima implorando al Cristo Crucificado para que apaciguara la ira de la naturaleza. Desde aquel entonces se estableció que en los días 18 y 19 del mes de Octubre tendría lugar la procesión del Señor de los Milagros.

Las procesiones que parten del Convento de Las Nazarenas se desplazan por diversos lugares, durando varios días, hasta retornar a su punto de partida, no tienen igual en ninguna parte de América.

Actualmente el culto al Cristo Morado se ha extendido en todas partes del mundo… Suecia, Bélgica, Italia, Japón, etc., etc., etc… y, por supuesto, también en México.

EL HÁBITO


A la difusión del culto contribuyó el esfuerzo de Antonio Lucía del Espíritu Santo, sierva de Dios. Ella vestía de morado, con un cordón blanco. Fundó el Beatario de Las Nazarenas y la congregación vistió como ella. Se dedicaron, entre otras labores, a cuidar la imagen de Pachacamilla. Así, poco a poco, se fue asociando el traje morado al Señor de los Milagros. Desde entonces hasta hoy, los fieles hacen peticiones al Cristo Morado y le prometen, a cambio, vestir de morado por un año o hasta por toda la vida el hábito.

 

Nota aportada por las devotas en Arequipa – Perú.

Imágenes de internet y una propia.

Si con Dios es difícil, sin Él es imposible…

Algo Sobre La Fe…

Saludos!!!

… Si uno ve a una mujer serpenteando de rodillas sobre un pavimento de cemento granulado con la piel descubierta, que le ocasiona dolor, fricción, heridas y displacer, obviamente uno podría atribuir este comportamiento a algún tipo de patología mental… Si yo le contara a alguien que en ciertas latitudes de la tierra hay personas que transitan descalzas sobre las cenizas ardientes que el fuego dejó, podría suponer que le estoy tomando el pelo o que me estoy pasando de sabihondo frente a una supuesta ingenuidad… Si viajásemos en el tiempo y un historiador situado en el futuro, encontrara libros del pasado que versan sobre un personaje que transformaba el agua en vino y hacía que el pan y los peces se multiplicaran, que una vez fallecido podía resucitar y luego convertir enfermos en sanos con el poder de la oración o del tacto, tal vez interpretaríamos estos vestigios bibliográficos como una muestra artístico-cultural de una mitología ajada.

… Todas estas descripciones responden a actos consolidados y sustentados en una de las construcciones humanas que cruzan la historia, la experiencia, la educación, la genialidad y el poder de la convicción de quienes la sustentan. Me refiero a aquella ilación que identificamos consensualmente como fe… y aquello que entendemos como fe es un concepto móvil, dinámico, psicosocial que pretende otorgarnos una continuidad adaptativa frente al contingente de la experiencia.

… La fe le permite al individuo entender, explicar y justificar un sinfín de actitudes, hechos, y pensamientos que bajo un formato exclusivamente racional no tendrían cabida. Ésta libera en muchos casos (aunque no en todos) la incertidumbre que la disonancia cognitiva genera en el aparato mental cuando el sujeto, convertido en humano, al socializar se ve enfrentado a situaciones que desequilibran los entendimientos fortificados hasta ese momento por la experiencia.

La fe es conceptuada por la lengua española como “la creencia en algo sin la necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia — como un conjunto de creencias de una religión, la confianza en el éxito de algo o alguien, el testimonio o la aseveración de que una cosa es cierta o como un documento que certifica la verdad de algo.”

Encontramos otro concepto… “La fe es, generalmente, la confianza o creencia en algo o alguien. Puede definirse como la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia.”

Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de una fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían. La palabra «fe» puede también referirse directamente a una religión o a la religión en general, sin embargo, tener fe no implica tener una religión… Al igual que la “confianza”, la fe implica un concepto de eventos o resultados futuros, y puede o no carecer de un mínimo de pruebas.

Finalmente… sin ánimo de agotar el tema, el que, de por sí, es amplísimo, citaré algo de la Biblia… “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”  Hebreos 11:1

Cada quien podrá abarcar su extremo necesario pero, para ilustrar algo de la fe, inserto un cuento al respecto…

Que la magia del amor, el brillo de la fe y el aleteo permanente de la esperanza estén siempre en tu camino…

 

Un Cuento Acerca De La Fe…

 

El pequeño Roberto asistía a la primaria y la maestra les encargó una tarea: “investigan qué es la fe en Dios”.

Intrigado, de regreso a casa le preguntó a su tío “¿Qué es la fe en Dios? Me la dejaron de tarea en la escuela”.

Con una amplia sonrisa, su tío le respondió: “¿En verdad quieres saber lo que es la fe en Dios?”.

 “Si”, respondió Roberto.

Bien, vamos a la playa y te lo enseñaré.

Roberto vivía en las paradisíacas playas de Cancún.

Una vez que llegaron, le entregó el chaleco salvavidas y las aletas.

 “Pero yo no se nadar” dijo Roberto.

 “Lo se”, le dijo el tío, “póntelos de todas maneras”.

Lo hizo.

 “Ahora, comienza a caminar hacia el mar de espaldas. Llegará un momento en el que sentirás que tus pies no tocan tierra. Déjate ir y arrójate de espaldas. No te hundirás, ya que el chaleco te hará flotar”.

Roberto estaba aterrado “No tío, no quiero”.

 “¡Hazlo!” Le respondió “Estaré junto a ti para que no temas. Así que tranquilo”.

Roberto confió en su tío. Mientras caminaba de espaldas llegó un momento en el que sintió que no tocaba tierra. Dudó. Pero recordó las palabras de su tío, aparte de que lo tenía cerca.

En un acto de valor, dio el siguiente paso ¡Ya no tocaba tierra! Sin embargo, flotó en el mar gracias al chaleco. Se sintió emocionado ante la experiencia y feliz.

Ambos salieron del mar. Camino a casa, su tío le explico:

 “En esto consiste la fe en Dios: el mar representa la vida. Yo represento a Dios y el chaleco representa la fe. Cuando te adentres en el mar de la vida y sientas que la lógica no puede ayudarte a salir a flote de tus problemas, hasta perder el piso, debes creer que el chaleco de la fe te salvará. Dios estará siempre cerca de ti, pero depende de que te atrevas a dar el primer paso de confiar en EL, vistiéndote el chaleco de la fe y arrojándote con el, para que puedas flotar en el mar de la vida con total paz y tranquilidad”.

Roberto quedó maravillado con la explicación de su tío y le dio las gracias. Cabe mencionar que la maestra quedó impresionada con la tarea y sacó la nota más alta de la clase.

Edgar Martínez (Webmaster)

México


La Escalera Del Movimiento…

Saludos!!!

Adonde quiera que vayas y con quien quiera que te encuentres, allí hallarás a tu amor propio… si te estimas…

… En algún momento me llegó un tema interesante… “La Escalera Del Movimiento…”

Recordé entonces una cita de Louise Hay… “Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas.”

… Me estoy permitiendo alcanzarte hoy lo que recuerdo del tema, habiéndome tomado la libertad de incrustarle y de aderezarle con algo propio…

Que la paz y el amor estén siempre en tu camino…

 

La Escalera Del Crecimiento…

 TODOS VAMOS CAMBIANDO DE NIVEL, COMO CUANDO SUBIMOS UNA ESCALERA.

… Imagina que estás frente a una gran escalera… Tienes a tu lado a una persona que es importante para ti (novio, novia, esposo, amigo), y están tomados de la mano.

Mientras están en el mismo nivel, todo está bien, y lo disfrutan.

Pero de pronto tú subes un escalón, y la otra persona no. Ella prefiere mantenerse en el nivel inicial. No hay problema. Es fácil aun así, seguir tomados de las manos.

Pero tú subes un escalón más, y esa persona se niega a hacerlo. Ya las manos han empezado a estirarse y no es tan cómodo como al principio.

 

Subes un nuevo escalón, y ya el tirón de manos es fuerte… No lo disfrutas, y empiezas a sentir que tu avance se frena… Tú quieres que la otra persona suba contigo para no perderla… pero para ella no ha llegado el momento de subir de nivel, y se mantiene en su posición inicial.

Subes un escalón más, y se vuelve muy difícil mantenerte unido… Te duele, y mucho… Insistes en tu deseo de que esa persona suba, de no perderla, pero tú ya no puedes ni quieres bajar de nivel.

En un nuevo movimiento hacia arriba viene lo inevitable: se sueltan de las manos… Puedes quedarte ahí, llorar y rabiar tratando de convencerla de que te siga, que te acompañe… Puedes incluso bajar de nivel con tal de no perderla, pero ya nada es igual… Por más doloroso y difícil que sea, entiendes que no puedes hacer más que seguir avanzando, y esperar que tal vez algún día compartan el mismo nivel…

Lo que se siente es cierta decepción por la persona que te acompañaba…. No quiso superar… no quiso avanzar en la vida… siguió con su ritmo artificial, aparente, ficticio, artificioso, engañoso y mediocre por no querer brillar y cambiar… Entonces, aparece un sentimiento de lástima y de antipatía por lo que fue esa  persona en quien depositaste ilusión y esperanza… persona que, incluso continúa con su compás de vida insulso y corriente…

¡Contradicción de emociones!!!… ¡Contradicción de sentimientos!!!… rabia por haber perdido tiempo y esfuerzo en alcanzar algo mejor…

 

… Es lo que sucede cuando inicias tu camino de crecimiento interior. En ese proceso pierdes no sólo personas sino muchas cosas: amigos, trabajo, pertenencias, todo lo que no coincide en quien te has convertido…

Cierto es que todo crecimiento es personal, individual, no grupal… Por eso, a guisa de consuelo, no hay que perder la esperanza de que quizá después de un tiempo… las otras personas decidan emprender su propio camino y te alcancen… o… suban incluso más que tú… Te queda la resignación de saber que es importante que no puedes forzar a nadie… así sea por su propio bien.

Quizá, en tu escalera para convertirte en mejor persona, te quedes solo un tiempo. Y duele… ¡Claro que duele!!!… Y mucho… Pero a medida que avanzas te vas encontrando con otras personas más afines a ti… Personas que con su propio esfuerzo están en el nivel al que pudiste llegar.

 

… Allí ya no hay dolor, ni apego, ni lástima, ni decepción, ni sufrimiento… Hay amor, comprensión, respeto.

Y, es que la vida es una infinita escalera, donde vas encontrando personas que te acompañan… Y si alguien cambia, la estructura se acomoda.

A todos nos cuesta soltarnos. Y después de una fuerte ruptura uno sigue mirando hacia atrás, esperando un milagro… Y el milagro aparece, pero no de la manera en que uno suponía… Aparece bajo otros nombres, otros cuerpos, otros ideales, otra misión, otro trabajo, otras oportunidades…

Cada pérdida, cada cosa que se va, hay que dejarla ir… Habrá dolor, lástima, decepción, antipatía y, tal vez hasta asco, pero con comprensión más que con resignación… Hay que prepararse para lo bueno que viene a tu vida… Tú sigue avanzando y confía… Porque al final de la escalera se encuentra… tu amor… la tranquilidad… la ilusión hecha realidad… en fin… ¡Tu sueño!!!

 

(Ignoro la autoría del original)

Comentado y arreglado por Emilo Glivel P.A.

18-07-12 hora: 11.53


Algo Sobre La Alegría Como Valor…

Saludos!!!

… Según el diccionario, la palabra alegría deriva del latín alicer-alecris, que significa vivo y animado.

La alegría es una de las emociones básicas, junto con el miedo, la ira, el asco, la tristeza y la sorpresa. Es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición la alegría es una emoción, la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. La tristeza es la emoción contraria. También se puede definir como el estado de ánimo más confortable por el cual se puede pasar, la tristeza es un factor importante, ya que sin ella no se podría sentir la alegría y según estudios médicos la alegría ayuda a el mejoramiento de la salud. La alegría también para muchos se simboliza con el color cian o amarillo, es también se compara con optimismo o placer, porque si hay alegría hay placer y optimismo.

Que tu vida esté llena de alegría…

 

La Cara Perfecta…

Había una vez un muñeco de papel que no tenía cara. Estaba perfectamente recortado y pintado por todo el cuerpo, excepto por la cara. Pero tenía un lápiz en su mano, así que podía elegir qué tipo de cara iba a tener ¡Menuda suerte! Por eso pasaba el día preguntando a quien se encontraba:

- ¿Cómo es una cara perfecta?

- Una que tenga un gran pico – respondieron los pájaros.

- No. No, que no tenga pico -dijeron los árboles-. La cara perfecta está llena de hojas.

- Olvida el pico y las hojas -interrumpieron las flores- Si quieres una cara perfecta, tú llénala de colores.

Y así, todos los que encontró, fueran animales, ríos o montañas, le animaron a llenar su cara con sus propias formas y colores. Pero cuando el muñeco se dibujó pico, hojas, colores, pelo, arena y mil cosas más, resultó que a ninguno le gustó aquella cara ¡Y ya no podía borrarla!

Y pensando en la oportunidad que había perdido de tener una cara perfecta, el muñeco pasaba los días llorando.

- Yo solo quería una cara que le gustara a todo el mundo- decía-. Y mira qué desastre.

Un día, una nubecilla escuchó sus quejas y se acercó a hablar con él:

- ¡Hola, muñeco! Creo que puedo ayudarte. Como soy una nube y no tengo forma, puedo poner la cara que quieras ¿Qué te parece si voy cambiando de cara hasta encontrar una que te guste? Seguro que podemos arreglarte un poco.

Al muñeco le encantó la idea, y la nube hizo para él todo tipo de caras. Pero ninguna era lo suficientemente perfecta.

- No importa- dijo el muñeco al despedirse- has sido una amiga estupenda.

Y le dio un abrazo tan grande, que la nube sonrió de extremo a extremo, feliz por haber ayudado. Entonces, en ese mismo momento, el muñeco dijo:

- ¡Esa! ¡Esa es la cara que quiero! ¡Es una cara perfecta!

- ¿Cuál dices? – preguntó la nube extrañada – Pero si ahora no he hecho nada…

- Que sí, que sí. Es esa que pones cuando te doy una abrazo… ¡O te hago cosquillas! ¡Mira!

La nube se dio por fin cuenta de que se refería a su gran sonrisa. Y juntos tomaron el lápiz para dibujar al muñeco de papel una sonrisa enorme que pasara diez veces por encima de picos, pelos, colores y hojas.

Y, efectivamente, aquella cara era la única que gustaba a todo el mundo, porque tenía el ingrediente secreto de las caras perfectas: una gran sonrisa que no se borraba jamás.

Autor: Pedro Pablo Sacristan

 

LA ALEGRÍA

Se puede definir a la alegría como algo simple cuya fuente más grande y profunda es el amor. Sin embargo, no es tan sencilla como parece. La alegría es un gozo del espíritu. Nosotros somos seres que experimentamos diferentes sensaciones, el dolor, el sufrimiento, pero también las emociones opuestas a estas, el bienestar y la felicidad.

La alegría es un gozo opuesto al dolor, ya que la primera proviene del interior. Es decir, desde el centro de nuestra mente, de nuestra alma. Todo ello se manifiesta con un bienestar, una paz reflejada en todo nuestro cuerpo. Por ejemplo, sonreímos, tarareamos, silbamos y por sobre todas las cosas nos volvemos más afectuosos. Tal es así, que este estado suele contagiar a quienes nos rodean.

Decidir cómo afrontar con nuestro espíritu las cosas que nos rodean, es la actitud por la cual surge la alegría. Es decir, no dejarse afectar por las cosas que los rodean y decir que su paz sea mayor que las cosas externas, por lo que esta alegría podríamos decir proviene de adentro.

Su fuente tradicional, intensa y grandiosa es el amor, especialmente en pareja. Cabría preguntarnos ¿por qué?, es muy simple. El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y profunda de alegría. Por lo tanto, ese amor es el principal combustible para estar alegres.

Nuestra alegría es algo que lo pensamos muy poco, sin embargo surge en aquellos momentos de manera espontánea y por diversos motivos. Por lo que dejamos que la vida siga su marcha, sin ser conscientes de que la alegría se construye, por lo que siempre la buscamos.

Tomar con poca seriedad nuestras obligaciones y compromisos para vivir tranquilos y por ende estar alegres, no es la solución más adecuada. Tal es así, que aquella persona que busca evitar la realidad, gana una alegría forzada, es decir, vive inmerso en la comodidad y en la búsqueda de placer, lo cual tiene una corta duración.

Entonces, para vivir el valor de la alegría, debemos ver lo bueno que hacemos con voluntad, esfuerzo, energía y cariño. Desde el trabajo que se realiza, por mas que sea el mismo todos los días, ya que él beneficia a otras personas, a la familia, pero también lo hace a uno mismo. 

Por otra parte, la satisfacción de proporcionar educación, alimentos y cuidados a tu familia; hace que la persona sienta gusto por su júbilo. El tener amigos y vivir en armonía con la sociedad; mantener buenas relaciones con los vecinos, ser aceptado por la educación y respeto demostrado ante los demás, el cuidado del medio ambiente y la participación en iniciativas de ayuda a los más necesitados; son motivos de gozo y satisfacción interior.

 Ayudar, sin interés alguno y por el simple hecho de sólo querer hacerlo, da la sensación de que el valor de la alegría está totalmente distanciado del egoísmo. Y esto es así, ya que todas las personas están primero que la nuestra.

La sensación del deber cumplido, cada vez que realizamos algo bueno, con sacrificio o no, y con desprendimiento de nuestra persona y de nuestras cosas, nos excede de paz interior, y eso es alegría.

 Por lo tanto, todo lo que apreciamos y valoramos en la vida, se debe al esfuerzo que pusimos para lograrlo y alcanzarlo, entonces su consecuencia más inmediata serán los beneficios que obtendremos de ese desempeño.

Ahora, algo importante a no olvidar, es que un motivo suficiente de alegría y de fiel agradecimiento, es el poseer vida. Y sin lugar a dudas, que por más circunstancias adversas que se nos presenten, siempre sacaremos de nosotros algo positivo y de provecho para ayudar a los demás. 

Y por último, hay que acordarse que todas las personas somos capaces de dispersar desde lo más adentro de nuestro ser: alegría. Simplemente con una sonrisa o con actitudes serenas, se exteriorizará este goce, lo cual es propio de una persona que sabe apreciar y valorar todo lo que existe a su alrededor. La capacidad de experimentarla se aprende, se cultiva, y por ende,  se incrementa.

 

Emilio Glivel P. A.


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